Un programa de gestión dental tiene que resolver tres cosas sin fricción: la agenda de los gabinetes, las citas de los pacientes y la facturación de cada tratamiento. Cuando esas tres piezas viven en sitios distintos, alguien de recepción acaba haciendo de puente a mano, y ahí es donde se pierden huecos y se escapan cobros.
Nosotros montamos la agenda como centro del sistema: cada gabinete con su ocupación real, duración por tipo de tratamiento y bloqueos de higiene o revisión. Encima va el software de citas dentales: reserva y confirmación desde el móvil, recordatorio previo con opción de mover la hora y aviso automático cuando queda un hueco libre que se puede ofrecer.
La facturación se apoya en lo mismo: al cerrar la visita, el tratamiento realizado ya queda imputado, con su presupuesto aceptado y su forma de pago, y el pendiente de cobro se ve de un vistazo. Todo funciona como software dental en la nube, así que se accede desde recepción, desde el gabinete o desde casa, con permisos distintos según el perfil y sin instalar nada en cada ordenador.